El reto
El principal desafío era hacer visible, tangible y creíble un proyecto que aún no existía físicamente. Al tratarse de la colocación de una primera piedra, no había un edificio terminado que permitiera transmitir por sí mismo la dimensión de la obra.
Desde Paradigma asumimos el reto de transformar un terreno vacío en un escenario institucional capaz de comunicar escala, solidez y visión de futuro. Para lograrlo, partimos del propio entorno, identificando sus posibilidades y articulando cada elemento de la experiencia bajo una aplicación coherente del branding de UNIANDES.
La asistencia de más de 1.200 personas y la presencia de autoridades nacionales exigían, además, una planificación precisa de accesos, estacionamientos, circulación, protocolo, sonido, visibilidad, servicios temporales y coordinación del acto simbólico.
Cada detalle debía funcionar de manera integral. La colocación de la piedra, la cápsula y el primer gesto constructivo tenían que ser visibles tanto para los asistentes como para las cámaras, sin perder la solemnidad que requería la ceremonia.
El verdadero esfuerzo estuvo en convertir un espacio todavía vacío en una experiencia institucional con la fuerza, el orden y la presencia de una obra ya consolidada.